México es un mosaico de destinos con un magnetismo inigualable. Sus costas vírgenes, localidades con historia y metrópolis coloniales no solo cautivan por su entorno, sino por albergar recintos de hospitalidad que son, en sí mismos, un motivo para viajar.
Esta selección destaca propiedades que trascienden el concepto tradicional de alojamiento, ofreciendo desde lujo inmerso en la selva hasta la elegancia de antiguas haciendas restauradas, transformando cada visita en una vivencia sensorial.

Naviva, a Four Seasons Resort – Punta Mita
Ubicado en una península privada, este santuario exclusivo para adultos redefine la conexión con el entorno. Consta de poco más de una decena de tiendas de campaña de alta gama distribuidas en amplias hectáreas de vegetación tropical, cada una equipada con terraza y piscina privada. La experiencia se caracteriza por la libertad total: sin menús rígidos ni horarios, permitiendo cenas espontáneas frente al mar o rituales ancestrales de vapor. Su arquitectura integra materiales nobles como el bambú, la piedra y el cobre, logrando una mimetización perfecta con el paisaje costero.
Boca de Agua – Bacalar
En las orillas de la laguna de los siete colores, este proyecto diseñado por una reconocida arquitecta mexicana apuesta por la sostenibilidad extrema. Los huéspedes se alojan en estructuras tipo "casa del árbol" elevadas sobre pilotes para proteger el suelo selvático. Construidas con maderas de la región, estas casitas ofrecen una inmersión total en la naturaleza. El lugar cuenta con miradores para observar las estrellas, terrazas con vistas al agua turquesa y un spa cuyas terapias se inspiran en tradiciones milenarias.
Chablé Yucatán
A corta distancia de Mérida, este recinto revive la gloria de una antigua hacienda henequenera fusionándola con un diseño contemporáneo que ha recibido premios internacionales de arquitectura. Sus villas privadas cuentan con piscinas propias y están inmersas en jardines exuberantes. Un elemento distintivo es su centro de bienestar construido alrededor de un cenote natural. La propuesta culinaria se abastece de huertos propios, rescatando sabores regionales bajo una mirada de vanguardia.
One&Only Mandarina – Riviera Nayarit
Situado en un acantilado donde la selva abraza al Pacífico, este complejo ofrece villas de arquitectura moderna que parecen flotar sobre el dosel forestal. Cada unidad dispone de vistas panorámicas y espacios abiertos que difuminan la línea entre el interior y el exterior. Su oferta gastronómica destaca por una interpretación sofisticada de la cocina de costa, complementada con clubes de playa diseñados para el descanso absoluto.
Four Seasons Resort Tamarindo – Jalisco
Enclavado en una vasta reserva ecológica frente al océano, este destino equilibra la estética moderna con elementos artesanales mexicanos. El complejo destaca por su integración con la geografía accidentada de la costa, ofreciendo campos de golf de clase mundial y una cocina basada en ingredientes locales frescos. Es el lugar ideal para quienes buscan privacidad total y un contacto directo con la biodiversidad marina y terrestre.
Hacienda de San Antonio – Colima
A la sombra de un volcán activo, esta propiedad del siglo XIX transporta a sus visitantes a otra época sin renunciar al confort actual. Con menos de treinta suites decoradas con arte local y textiles finos, la hacienda invita a realizar actividades rurales como cabalgatas o senderismo dentro de su rancho orgánico. La alimentación es un pilar fundamental, utilizando productos cultivados en la misma finca y café de sus propias plantaciones.
Banyan Tree Mayakoba
Este refugio en el Caribe combina la filosofía de hospitalidad oriental con la calidez del espíritu mexicano. Las villas, que ofrecen una privacidad envidiable, están rodeadas de manglares y se conectan mediante canales navegables. El complejo ha sido reconocido por su excelencia en el servicio y su centro de bienestar. Las experiencias incluyen cenas al fuego frente al mar y recorridos en lancha que permiten apreciar la flora y fauna local.
Montage Los Cabos
Situado frente a una de las pocas playas aptas para nadar en la zona, este resort destaca por su diseño limpio y contemporáneo. Ofrece suites y residencias con vistas ininterrumpidas al Mar de Cortés. La propuesta culinaria es variada, incluyendo desde interpretaciones modernas de la cocina mexicana hasta propuestas inspiradas en sabores asiáticos, todo enmarcado por una arquitectura que rinde homenaje al paisaje desértico y marino.
Hilton Mexico City Reforma–Palacio de Bellas Artes
Este hotel destaca como uno de los recintos más emblemáticos del centro de la capital por su ubicación privilegiada frente a monumentos históricos. Su fachada se sitúa directamente frente a la Alameda Central y el Hemiciclo a Juárez, ofreciendo también perspectivas cercanas de la Torre Latinoamericana y el Museo Franz Mayer. Aunque no se encuentra justo al lado del Palacio de Bellas Artes, sus niveles superiores permiten disfrutar de vistas panorámicas hacia esta joya arquitectónica.
Para los viajeros que visitan la ciudad desde otros estados, la ubicación del hotel es sumamente conveniente por su conectividad. Al comprar tus boletos de autobús a México Norte, puedes llegar rápidamente a la zona de Reforma mediante el transporte público o servicios de plataforma desde la central del norte, facilitando el acceso a este lujoso punto de partida para explorar el corazón de la Ciudad de México.
Bruma – Valle de Guadalupe
En el corazón de la zona vitivinícola más importante del país, este concepto une el confort moderno con la cultura del vino. Los alojamientos están integrados a los viñedos, utilizando materiales reciclados y texturas naturales que reflejan la esencia del valle. El lugar es famoso por su restaurante de cocina de autor, que utiliza estrictamente productos de temporada, y por su propia bodega, donde se ofrecen catas guiadas de etiquetas locales.

México cuenta con una oferta de hospitalidad que va más allá del simple descanso; se trata de destinos que celebran la identidad de su ubicación. Ya sea a través de la recuperación de espacios históricos o la creación de nuevas maravillas arquitectónicas sustentables, estos hoteles invitan a descubrir el lujo desde una perspectiva auténtica y profundamente ligada a la riqueza cultural y natural del país.